¡SOY BOHEMIA ! ¿Y QUÉ?
Siempre me preguntan ¿que es ser Bohemio? les respondo : El Bohemio vive por vivir , se llena de angustia sin tener por qué, pero está alegre cuando otros no están.
El Bohemio vive su vida incansable de ideas ,algunas creativas y otras filosóficas, todas para hacer de su vida un paraíso. El Bohemio no teme, solo porque él vive su vida como quiere, ahora sin causarles daños a sus semejantes. Vive la vida con principios y hasta con responsibilidad pero hace lo que quiere cuando quiere. En la música encuentra pinturas, en las poesías encuentra música, y en las pinturas encuentra versos ...es así mientras que se bebe su copa y sin faltar un café en un bar escondido adonde solo se lee por la media luz y la atmósfera del tabaco. La noche es su tarima....ahi baila, canta, bebe, conversa y admira a otros como él. Se proclama el duende de la noche. Ve el mundo con otros ojos ...él ve colores en el cielo nublado, ve la melancolía en una rosa brillante en su esplendor.
Gracias a todos que entienden estas breves letras. ¡SÍIIIIIII!!!! ¡Soy una Bohemia !!! ¿y Qué?
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Sobre mudanzas y sus detalles - Fabio Morábito
A fuerza de mudarme
he aprendido a no pegar
los muebles a los muros,
a no clavar muy hondo,
a atornillar sólo lo justo.
He aprendido a respetar las huellas
de los viejos inquilinos:
un clavo, una moldura,
una pequeña ménsula
que dejo en su lugar
aunque me estorben.
Algunas manchas las heredo
sin limpiarlas,
entro en la nueva casa
tratando de entender,
es más,
viendo por dónde habré de irme (…)
de Fabio Morábito
en Blog Editorial: "Mudanza"
Por Mora Torres
Un cuento de primavera de Mora Torres

La mujer que entraba aquel domingo en el cementerio de la Recoleta no llevaba paraguas.
(Continúe leyendo este artículo
La divina comida

Sobre los muros de cuevas antiquísimas, estilizados animales nos cuentan la historia (
Y la historia de la pintura en sí rebosa de mesas preparadas para la fiesta tanto como de “naturalezas muertas” y de sobras del festín (
Más allá de las delicias preparadas por Leonardo da Vinci -nadie ignora que fue cocinero además, inventor de recetas de cocina y organizador de fiestas- ¿quiénes habrán sido los privilegiados que saborearon y destruyeron al comérselas sus pequeñas esculturas de mazapán?, y, esté donde esté esa gente, ¿no sentirá algo de culpa?- existen otros artistas y escritores que se ocuparon del arte cocineril
Marcel Proust (
¿Y el pan?… (
Otro cuadro de Dalí es de nombre enigmático: Canibalismo de otoño, y otro me hace sonreír: Huevo al plato sin el plato, y repetir lo que en alguna ocasión dijo: “El paraíso intrauterino tenía el color del infierno, es decir, rojo, anaranjado, amarillo y azulado, el color de las llamas, del fuego…”.
(La cita anterior me hace acordar que, por si acaso, debo contarles que el título de esta notícula tiene un significado literal y otro que alude a La divina comedia de Dante; después de todo el arte es alimento que previamente se amasa y se cocina.)
Los Caballeros de la Cuchara de Palo
Creada por un grupo de vecinos de la localidad jienense de Guarromán, España, la Muy Ilustre y Noble Orden de los Caballeros de la Cuchara de Palo, fundada en 1980, se propone recuperar sus viejas tradiciones culinarias, pero además “conservar, promover, divulgar y promocionar el mundo del olivo jienense y la gastronomía de esta tierra andaluza”.
La Cuchara de Palo tiene entre sus miembros, para dar un ejemplo de celebridades, a Felipe de Borbón, el juez Baltasar Garzón, el torero Enrique Ponce… y estuvo por allí el premio Nobel Camilo José Cela, antes de dejar esta tierra.
(Continue leyendo este artículo y deje su opinión en nuestro
Nostálgico repaso de obras inacabadas
De la mano con el recuerdo de mi tía
Ya que a lectores y participantes del blog les gusta tanto como a mí el café, propongo que nos tomemos uno y, mientras adoramos su perfume (El perfume), pongamos a funcionar nuestra “máquina de hacer pájaros” - ese artefacto es, para mí, abrir la caja de los recuerdos; para otros, la de la imaginación; para otros, la de las fantasías más ocultas- (El rock nacional durante la dictadura [Argentina])
Yo era una niñita y mi tía solía sacarme a pasear…
Era una de esas tías que “hacen época” para siempre en la vida de los privilegiados que pudimos disfrutarlas: un personaje que no se borra nunca de los días, aun de los que siguen a su vejez y a su muerte después de muchos años (Ciclo vital humano: ancianidad).
Linda, morochísima, con un humor muy dulce, había sido maestra (Imágenes en torno a la mujer).
Tenía un cuaderno en el que iba anotando a medida que su memoria se lo permitía graciosos relatos, y retratos, de los que habían sido sus alumnos (El abandono escolar desde la perspectiva de los propios alumnos)
Hablaba con tanto amor sobre las cosas y las personas que yo intuía desde mi breve edad que ella quería de veras a la humanidad entera con sus plantas, animales y piedras, lo que no es decir poco, ni es algo que se pueda asegurar de muchos (Naturaleza).
A veces tomaba una vieja guitarra y cantaba con toda la alegría que hay en el mundo (El cuatro en Venezuela)
Mi tía me llevó cuando yo era muy pequeña al teatro (El fantasma del Teatro Municipal, de Enrique Butti), a conciertos, a espectáculos de todo tipo y hasta a conferencias cuyo contenido intentaba explicarme después.
También a misa, porque era muy católica, pero de esas católicas que exclaman, con una poeta que ella me enseñó a amar, Santa Teresa (Poesía de Santa Teresa. Del logocentrismo a la otra lógica):
“No me mueve mi Dios para quererte
El cielo que me tienes prometido,
Ni me mueve el infierno tan temido
Para dejar por eso de ofenderte”.
O con San Francisco de Asís:
“Señor, haz de mí un instrumento de tu Paz”.
Y fue precisamente con esa tía adorable - mis hermanos y yo la llamábamos “Tata”- que fui al cine, una tarde, a ver una película sobre la vida de Schubert, el músico.
Vimos La Sinfonía Inconclusa.
Cuando salimos yo tenía un poco de angustia, un gusto dulce por la música y una sensación triste porque Schubert no hubiera podido terminar una obra tan bella (Música).
Mi tía me llevó a “tomar algo”, como decíamos de chicos con tanta ilusión por lo que íbamos a beber y comer de chocolate y otras golosinas, a una confitería donde un pianista alegraba la tarde, y me calmé.
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Por Mora Torres.
Un buen trabajo, como siempre, de la editorialista de Monografías.com. (OyD)
Flora Tristán, la abuela de Gauguin
"...liviana, alada y sagrada..." por Mora Torres
No estoy segura de que sea verdad, pero sí estoy segura de que personas que no tienen ni títulos ni honores en poesía, pueden sentirla tanto como los que se llevan los laureles por escribirla o predicarla.
La poesía es un lenguaje extrañamente universal y privado a un tiempo.
El verso que yo pueda leer con ustedes no dibuja en mí la misma sombra, los mismos símbolos, ni tiene la misma música.
Ni siquiera nos habla de lo mismo: a cada uno de nosotros nos revela un secreto diferente.
Hace muchos años -porque debo contarles que ya no soy joven, en especial a los que vieron en mi nota anterior una admiración juvenil por el Che- redacté algo tratando ingenuamente de definir lo que era un poeta.
Decía que "el poeta está señalado por algo indefinido, sin nombre, que hace que le sea muy difícil conseguir un empleo, educar a los hijos, amar, tener amigos. Uno se encuentra todos los días con la penosa certidumbre de que el mundo no necesita de los poetas".
Yo era muy joven cuando lo escribí; sangraba por la herida.
Me encantaría que ustedes desmintieran ahora mis palabras apresuradamente escritas.
Actualmente tengo el empleo, y amigos, y los hijos crecieron, y lo que sigo creyendo de aquel tiempo es que lo que merece ser vivido de la vida no es "la necesidad" (o sea el empleo) sino "el lujo" (es decir, la poesía).
Pero está claro que, irremediablemente, para disfrutar de ella, debemos tener al menos dos comidas diarias, y luego el alimento de los versos.
Ernesto "Che" Guevara - por Mora Torres
No importa el signo, importan el desinterés y la búsqueda, búsqueda que fue hasta el sacrificio.
Por Mora Torres


