¡SOY BOHEMIA ! ¿Y QUÉ?

Siempre me preguntan ¿que es ser Bohemio? les respondo : El Bohemio vive por vivir , se llena de angustia sin tener por qué, pero está alegre cuando otros no están.

El Bohemio vive su vida incansable de ideas ,algunas creativas y otras filosóficas, todas para hacer de su vida un paraíso. El Bohemio no teme, solo porque él vive su vida como quiere, ahora sin causarles daños a sus semejantes. Vive la vida con principios y hasta con responsibilidad pero hace lo que quiere cuando quiere. En la música encuentra pinturas, en las poesías encuentra música, y en las pinturas encuentra versos ...es así mientras que se bebe su copa y sin faltar un café en un bar escondido adonde solo se lee por la media luz y la atmósfera del tabaco. La noche es su tarima....ahi baila, canta, bebe, conversa y admira a otros como él. Se proclama el duende de la noche. Ve el mundo con otros ojos ...él ve colores en el cielo nublado, ve la melancolía en una rosa brillante en su esplendor.

Gracias a todos que entienden estas breves letras. ¡SÍIIIIIII!!!! ¡Soy una Bohemia !!! ¿y Qué?

Utiliza este servicio

Seguidores

Mostrando entradas con la etiqueta josé martí. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta josé martí. Mostrar todas las entradas

María del Carmen Suárez - Pequeña biografía


María del Carmen Suárez nació en el barrio de La Boca el 3 de agosto de 1943.

Su familia materna provenía de Yugoeslavia, más precisamente de Dalmacia, y se afincaron en dicho barrio a principios del siglo XX. Su padre uruguayo pertenecía a la familia Castro Suárez, inmigrantes españoles que llegaron a Uruguay provenientes de La Coruña. Parte de su infancia transcurrió en el Cerro, lugar emblemático de Montevideo.

Recibió la Mención de Honor en el Concurso Internacional de Poesía "José Martí" de Perú (1971) y Premio Poeta América Latina 1983, compartido con el poeta chileno Enrique Lihn, Lima, Perú. Como periodista obtuvo el Premio de la Fundación Rizzuto en 1980 por su trabajo sobre la ciudad de Buenos Aires en homenaje a los 400 años de su fundación.

En 1986 publicó Poesía de la mujer argentina (selección y prólogo)

En 1993 editó el ensayo Potencia del símbolo en la obra de Luisa Mercedes Levinson.
Luisa Mercedes Levinson, estudios sobre su obra fue publicado en 1995 y compartido con Mirta Arlt, Leonor Calvera, Rolando Costa Picazo, Jorge Cruz y Pedro Orgambide.

En octubre de 1993 parte de su novela inédita fue publicada en Austria por la Editorial Wiener Frauenverlag en una antología de mijeres latinoamericanas seleccionadas por la profesora Erna Pfeiffer.

Colabora con revistas de Argentina y del exterior.

Sus poemas figuran en importantes antologías publicadas en Colombia, México, Perú, Venezuela, España y Estados Unidos.

Poesías de su autoría fueron traducidas al jindi y publicados en la India en 1980, también han sido vertidos al inglés, italiano y francés.

Tomado de www.escribirte.com.ar

Poetas modernistas - por Delfina Acosta


Los poetas modernistas son, según mi parecer, lo más granado y hermoso de la poesía. Se considera la década de 1880 la del surgimiento del movimiento modernista. Algunos críticos sitúan su aparición con el aparecimiento del libro Ismaelillo del gran poeta cubano José Martí.
(Nota en ABC Color de Asunción, Paraguay)
Otros críticos consideran que la aparición del modernismo corresponde al año de la publicación del célebre libro de poesías Azul (1882), de Rubén Darío.
¿No es acaso su lenguaje lleno de ornamentos, su versificación sonora, su ritmo alado, su despliegue, un verdadero canto a la belleza?
También el poeta argentino Leopoldo Lugones escribió obras de carácter modernista. Puede decirse que fue el iniciador del modernismo en Argentina. O, al menos, el principal representante.
Delmira Agustini, poetisa uruguaya, quien llegó a mantener alguna correspondencia epistolar con Rubén Darío, es la voz por excelencia del modernismo. Sus poesías tienen la forma y la luz interior de las mejores inspiraciones. Extremadamente sensible, su obra toda es el reflejo de sus sentimientos tocados por la angustia y el esplendor de la existencia.
¿Qué ofrece el modernismo?
Pues calidad, estructura, sonoridad, términos sofisticados, aleteos de grandeza y perennidad. Emerge en un período marcado por un acelerado cambio cultural conocido como fin de siglo. Muchos poetas modernistas no sólo añoraban la cultura francesa, sino que se nuclearon en París. Se los acusaba de vivir, de suspirar encerrados en su torre de marfil y de tomar poca o ninguna conciencia de las necesidades sociales.
Hasta ahora seguimos leyendo a José Martí, a José Asunción Silva, a Amado Nervo, a Julio Herrera y Reissig, a Julián del Casal, a Manuel Gutiérrez Nájera.
Hasta la fecha, sus obras inquietan; hasta ahora se siente la belleza que late en el interior y en la forma de una poesía exótica, firmada, por ejemplo, por la gran Delmira Agustini, genio femenino.
LA ESTATUA

Miradla, así, sobre el follaje oscuro
Recortar la silueta soberana...
¿No parece el retoño prematuro
De una gran raza que será mañana?
¡Así una raza inconmovible, sana,
Tallada a golpes sobre mármol duro,
De las vastas campañas del futuro
Desalojará a la familia humana!
Miradla así —¡de hinojos!— en augusta
Calma imponer la desnudez que asusta...
¡Dios !...¡moved ese cuerpo, dadle un alma!
Ved la grandeza que en su forma duerme...
¡Vedlo allá arriba, miserable, inerme,
Más pobre que un gusano, siempre en calma!
DELMIRA AGUSTINI

UN POEMA DE DYLAN THOMAS

Donde una vez las aguas de tu rostro...

Donde una vez las aguas de tu rostro
giraron impulsadas por mis hélices,
sopla tu áspero fantasma,
los muertos alzan la mirada;
donde un día asomaron el pelo los tritones
a través de tu hielo, el viento áspero navega
por la sal, la raíz, las huevas de los peces.
Donde una vez tus verdes nudos hundieron su atadura
en el cordón de la marea, allí camina ahora
el vegetal destejedor,
con tijeras filosas, empuñando el cuchillo
para cortar los canales en su origen
y derribar los frutos empapados.
Invisibles, tus mareas medidoras del tiempo
irrumpen en las camas galantes de las algas;
el alga del amor se vuelve mustia;
allí en torno a tus piedras
sombras de niños van, que desde su vacío
lloran ante el mar colmado de delfines.
Secos como la tumba, tus coloreados párpados
no serán aherrojados mientras la magia se deslice
sabia sobre el cielo y la tierra;
habrá corales en tus lechos,
habrá serpientes en tus mareas,
hasta que mueran todos nuestros juramentos del mar.

Versión de Elizabeth Azcona Cranwell

José Martí, el Apóstol de Cuba - Biografía comentada

Venerada por todo cubano que se precie de serlo, la figura de José Martí es recordada en el aniversario 155 de su natalicio.
A lo largo del siglo, los historiadores y maestros de esta isla han cultivado con intensidad eso que, sin vergüenza ni sonrojo, podemos llamar el culto a
Martí. No mediaba en ello el deseo egoísta de llamar la atención hacia lo nuestro como algo diferente, único, pero lo cierto es que nuestro Apóstol tenía cualidades excepcionales dentro del grupo de hombres de pensamiento en el continente americano.
(…) Cada uno de los próceres reconocidos tiene su título propio: El Libertador (Bolívar), el Benemérito de las Américas (Juárez), el Protector de los Pueblos Libres... Con este último sobrenombre pasó a la historia el uruguayo José Gervasio Artigas (1764-1850). La marcha que realizara en 1812 desde el sur hasta el norte, conocida como el Éxodo del pueblo oriental , es solo comparable a la del pueblo hebreo guiado por Moisés.
(…) De esta forma, llegamos hasta el propio José Martí... Cuando hablo sobre él, me refiero al hombre, porque siempre le veré así. Gran error sería empezar a reunir oro y a tallar cornucopias para, una vez más, con una aureola de santo colocarle en el altar. Sus virtudes serían entonces inimitables.
Era grande y vario su talento , escribió Enrique Collazo, quien durante un tiempo no le quiso mucho. Y es que Martí asombraba. Durante la primera juventud había alcanzado un dominio sorprendente de la realidad mundial: viajaba por los clásicos del pensamiento desde Grecia y Roma hasta hurgar en los pueblos más antiguos, cultos y ancestrales de los países del Oriente. Tenía el don de expresarse en la lengua materna y en otras. Es decir, habló y se preparó para interpretar los idiomas determinantes en el mundo de su tiempo.
(…) Al dominar varios idiomas, también pudo hablar con el francés que él y los cubanos de su tiempo consideraron el genio supremo de los derechos civiles: Víctor Hugo. Le impresiona sobremanera el poderoso cronista de los acontecimientos acaecidos en la Francia posterior a la gran revolución de 1789 y su eco en 1848.
Martí resumiría, en sí, el espíritu y la obra de aquellos cubanos como el presbítero José Agustín Caballero, José Antonio Saco, Domingo del Monte... y el
Padre Varela, cuyos restos reposan en el cenotafio de mármol en el Aula Magna de la Universidad de La Habana , fundada hace exactamente 280 años. (…) Cuba ha sido pródiga en mujeres y hombres de talento, dotados del don de la elocuencia. Un país donde la palabra viva ha tenido un significado preponderante, esencial e insustituible.
Podemos editar centenares de libros y periódicos, pero es necesaria la palabra para llegar al corazón del pueblo cubano. Pero además de ser orador y un lector insaciable, Martí era un artista, que, además, sabía reconocer el talento de los otros. (…)
¡Cuántas veces le habrán halado la oreja en el patio de la casa! Cuánto le habrán dolido a Martí en el corazón aquellas tantas veces repetidas palabras en las cartas de su madre admirable: mientras tú no puedas alejarte de todo lo que sea política y periodismo, no tendrás un día de tranquilidad (...) o yo creo, hijo, que mientras tú no sueltes los papeles de los periódicos, tu suerte no variará (...). Pero tales cosas debió soportarlas desde el amor que siempre profesó a sus buenos y generosos progenitores, quienes le amaban infinitamente.
(…) Hay que entender que Martí no era una mansa paloma, ni andaba desvanecido por las esquinas, oliendo flores... Era de ideas fijas, obsesivo en lo que debía buscar, persistente... Sufría decepciones porque quería conquistar espíritus y todo el mundo no es conquistable. Amando la belleza, renunció a ella... Queriendo los libros hermosos —y no los más baratos, que se deshojan tras dejar el conocimiento en el corazón y la memoria—, solamente pudo tener aquellos cuyas páginas llenó de notas escritas apresuradas en los márgenes... Amando a las mujeres —como ellas deben amar a los hombres: con pasión—, y siendo él mismo un gran amador, debió renunciar dolorosamente y casarse con la novia etérea y distante... Por eso, el anillo de hierro, con el nombre de Cuba, es el símbolo de su extraño y excepcional matrimonio.(…)
El legado infinito de
Martí yace en su copiosa correspondencia, en su oratoria, en su obra periodística, en su labor como conspirador revolucionario... Todo ello revela su capacidad para convencer, para persuadir, para unir..., sobreviviendo a las flechas envenenadas de los envidiosos y mediocres, porque hay quienes admiran, pero con rabia. Él logró hacer un periódico de un sinnúmero de periódicos; un partido, de otras tantas facciones y banderas; una voz, de incontables voces... para convertirse en el líder indiscutible de la nación cubana. De ahí que un obrero y un maestro de los pobres le llamasen Apóstol; se lo decían con la misma humildad y reconocimiento con que —años atrás— otros habían identificado a El Libertador.
(…) Pero Cuba tiene un solo Apóstol. Aquí no hay doce, ni cuatro ni seis; hay uno. Porque él no vivió en francachelas ni en disipaciones, sino con la sobriedad de los apóstoles. Porque tenía ese carisma que, según los griegos, era capaz de encender un fuego inextinguible en los corazones y en la conciencia de los demás (…)
(…) A su muerte, a la que asistió como a nupcias indispensables, acude con el dolor y el sentimiento de que los compañeros pudiesen considerar que ese no era su lugar. El destino lo colocó en el camino: ante un barranco, el cañón del río... Cuando contemplamos la llanura en que se consumió su calvario, parados en la orilla y ante el tropel de las aguas crecidas de mayo, imaginamos el vado...
Mi verso crecerá: bajo la yerba, / yo también creceré (...) , dijo una vez. Y creció el verso porque la poesía no era solamente la rima mecánica, sino el soplo vital que la anima y la inspiración que la promueve. (…)
Cuando un agnóstico me pregunta: ¿Es que Martí habló o profetizó de todo? Le digo que desconocen la integridad e inmensidad de su obra moral. Y cuando hacemos de lo histórico una reducción mecánica, omitimos el logro principal, el mayor, el más relevante de la Revolución cubana: su obra moral. Como ha afirmado
Cintio Vitier, Martí no ha dejado ni un solo cabo suelto en la historia de Cuba. Trató de dar solución a grandes enigmas y complejidades de su tiempo y del futuro. Su pensamiento nos ha llevado a perseguir como ideal la unidad continental, proyecto que se mantiene latente en nuestros días.
(…) Esa es la fuerza salvadora, de ahí que en el alma de los cubanos encuentre cobijo ese culto legítimo a un hombre que no solo fue de su tiempo, sino de todos los tiempos; no solo de Cuba, sino del mundo entero:
José Martí.
Extraído de un artículo escrito por Eusebio Leal Spengler, publicado en el periódico Granma.
Enviado por "Soy cubano".